lunes, 19 de septiembre de 2011

Lydia Pistagnesi

-Banfield, Buenos Aires, Argentina-

Calle Corrientes

Calle Corrientes, la trasnochada,
en ti descansa
la historia viva de Buenos Aires.
Noches gloriosas, sin madrugadas.
El dos por cuatro
en las parejas entrelazadas.
Luces y risas.

Los cafetines
en sus recintos se dieron cita
inolvidables glorias pasadas,
Pascual Contursi, José Ingenieros.
Homero Manzi, Firpo, Caritos.
¿Dónde quedó tu calle angosta
y el empedrado?
En la nostalgia suenan los ecos
de las milongas,
inspiración de los poetas
glorias escritas en servilletas
que dieron letra a grandes tangos.
Hoy, el recuerdo va de tu mano
remodelaron y te cambiaron, pero en el alma del argentino
serás la misma
siempre Corrientes
la calle angosta que nunca duerme
mientras solloza la comparsita


La cuna

Desde mi ventana
dibujé la cuna
que forjé en mis sueños

La vestí de fiesta,
sábanas de espuma

Contemplé el milagro
un ángel dormía
réplica perfecta
del renacimiento

Se abrió la ventana,
el viento…La lluvia,
un borrón de tinta
transformado en hombre

Con una sonrisa
cercana al desprecio


Rostros

Dibujo rostros
hurgando
en el vacío.
Afloran barreras
infranqueables.
Una sonrisa
sacude pasados
de infancias dormidas.
Emocionada
extiendo mis manos

………………………………pretendiendo retener
………………………………………la figura querida
……………………………………………de mi padre.

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No hay que atarse demasiado a los fines perecederos de este mundo, y hay que saber abandonar lo que nos abandona.
Anatole France

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