lunes, 19 de septiembre de 2011

Francisco Garzón Céspedes

-Madrid, España-

Sudor de amor

No hace tanto se celebró en Madrid un maratón. La carrera atravesaba festiva: Adolescentes, ancianos, hombres, mujeres. Entusiasmo, esfuerzos, sonrisas y velocidad.
Me hallaba en un café, salí. Encontré una avalancha de corredores que no me permitía llegar de una acera a la otra. Demoré y al fin crucé cuando la carrera no fue compacta.
Caminaba en paralelo, y por entre el gentío pasó un tornado rubio, de piel muy blanca, falda amplísima y cabello en larga cola. Parecía una figura de las películas de los cincuenta. Corría más rápido que los corredores. Pensé que podía haberme hecho caer porque me rozó.
La muchacha se detuvo sobre la acera veinte pasos más allá, giró y levantó un cartel con un letrero en inglés, amoroso y de aliento, que tenía el número de un corredor. Busqué al corredor, lo vi sonreír y pasar como exhalación. A la muchacha, agitar el cartel. Y a él perderse en la distancia con los brazos levantados por sobre su cabeza, moviéndolos como júbilo y despedida.
Comencé mi clase esa mañana contando esta acción que humedeció a Madrid con sudor de cuatro brazos en alto. Un sudor que, de la acera a la calle, se entrelazó.


El primer narrador oral

Él tenía una imaginación creadora. Desbordantemente fecunda. De tanto andar y andar por el universo, a solas, en silencio, inventó un idioma. Palabras a las que hubo de imaginarles lo que nombraban. Dijo: "Luz". Y la imaginó. Y fue la luz. Y habló y habló. Dijo: "Hombre". Dijo: "Mujer". Y los imaginó. Y ellos fueron. Hasta que al séptimo día de imaginar, eligió el reposo. Nunca ha sabido Él, el primer narrador oral, que cuando los hombres y las mujeres, en el tiempo de ese séptimo día, reinventaron las palabras, crearon una y nombraron al narrador oral: "Dios".


Los talismanes de Dios

El Narrador Oral tomó una parte de sí, recordó al Hombre y la moldeó como éste. Le llamó Jesús, lo envió a la Tierra y le dijo las dos palabras elegidas talismanes. "Imaginarás." "Narrarás." Hizo una pausa. Y añadió: "Formarás discípulos. Y te negarán. Pero tú resucitarás. Imaginarás. Narrarás. Tal vez los humanos se den cuenta".


La mirada del amor

Amor:
Dos cosas. Deseo que me recuerdes desde la mirada con la que me viste por primera vez, la mirada de tu juventud, de tu búsqueda; aquella mirada palpitante de anhelo. Y deseo que me recuerdes tal y como me viste la primera vez: en ese instante en que, cristal por medio, me descubriste y todo se iluminó como expectación; y, especialmente, deseo que me recuerdes en ese instante, minutos después, en que en la calle me tomaste del brazo y giré y nuestros ojos se encontraron para saber. Desde entonces hemos sido. Ni vida alguna ni muerte alguna han podido nunca con la mirada del amor.


Como un predestinado

La servilleta esconde lo escrito. Es dejada por el escritor con apariencia virgen. Cuando el siguiente comensal la usa, el texto no leído, cumpliendo feroz como un predestinado, se le graba en la boca, punta de la nariz y en ciertas zonas de las mejillas para que todos puedan degustarlo.


Cuando sale a la intemperie

Cuando el viento del otoño comienza a soplar es imparable. Tan pronto el escritor sale a la intemperie, el viento comienza a deshacerlo. El escritor se va volviendo arena suelta, esparcida. Su corazón no logra protegerlo, está ausente, alojado junto a su razón en alguna de las páginas que ha escrito.


Relevo

Corrió. Están detrás: Le cortan la cabeza. La cabeza seguirá corriendo aún más aterrada.


Corporeidad de la sombra

Cuando la ciencia logre que la sombra humana sea corpórea creará los primeros clones de hombre y de mujer, sólo que se prevé que, lamentablemente, sin autonomía. Los defensores de los derechos humanos, alertas ante las investigaciones en este campo, preparan los argumentos para llevar a juicio a los científicos en cuestión. Consideran que podrían acusarlos por lo que la corporeidad de las sombras significaría a personas y sociedades muy exhaustas por los efectos devastadores de la crisis económica reiterada. No se teme que las sombras vueltas corpóreas estén en condiciones de intervenir en los procesos judiciales.


Textos incluidos en:
Cuadernos de las Gaviotas Número 17: Microficción / Microtextos: 50 Formas Literarias / 2011 y Los Libros de las Gaviotas Número 3 / Cuentos breves e hiperbreves / 2010. Editados por CIINOE Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica / Madrid / México D. F.

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Hay que simpatizar siempre con la alegría de la vida, cuanto menos se hable de las llagas de la vida, mejor.
Oscar Wilde

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