miércoles, 24 de marzo de 2010

Julio Bepré

-Poeta de Córdoba. Reside en Buenos Aires, Argentina-

Decir algo

Escapan las palabras, huyen de mí,
se ocultan misteriosas en los huecos del aire
y detienen el vuelo galano de los pájaros
dejándolos inmersos en un instante inmóvil.

Las palabras emigran repletas de silencio
y llevan escondido un ardid en sus letras
por mí reconocido al esperar que arribes
y luego en la alegría de caminar la tarde.

Las palabras deshacen la pobre realidad
al abrir el enigma sumiso de tu ser.
¿Dónde hallar prontamente las ideas precisas
para exaltarte más y realzar al mundo?

Pero yo necesito ahora contemplarte,
retener tus visajes y quedar demudado
porque sonríes hasta cuando cierro los ojos.
Rehago cada día si llamas por mi nombre.

……………………De la plaqueta Adiós inacabado, Buenos Aires 2008

…………* * *

Quizá las cosas

Quizá las cosas guardan un solitario nombre
y un llamado esperado en la estación tardía
cuando tu imagen veo bajo un árbol frondoso
e inquieta la memoria desecha cada olvido.
Pero hasta hoy ofrece su castidad la luz
en este año incipiente de lluvias jubilosas.
Es así el movimiento encerrado en la vida
al negar el apremio de algún dios disoluto.
Y es un misterio el aire y el planeo de un pájaro
en esta latitud donde se acaba el mundo.
Las noches se suceden hastiadas del verano
y complacidas rondan las horas de molicie.
Y el limonero allí y el cielo que contempla
maravillado el paso de los días de infancia.


Siempre hay algo

Siempre hay algo que excede y nos conduce
hacia aquel todavía que una vez penetró
en cada sien y apretó con rigor cada brazo.
Un anuncio arriesgado ha llegado a mis ojos
y un cálculo severo de cada acontecer
en la débil y diaria progresión de la vida.
Difícil es sentir desde un último anhelo
y saber que no aprisiona más esa común pavura
escondida en la voz que sigue a mi silencio.
Ahora apenas tengo algunos escarceos
de frente a la embriaguez solitaria del aire.
Pero vivo este instante y aún me reconozco
porque perdura en él aquello que se ha ido.


Súbito roce

Siento cómo se empequeñece el día
al crecer un antes olvidado.
La gracia de un pasado amor
acerca la esperada pregunta.
Y es simple este suceso. Sé además
de su inicio y su final distante.
Escucho a quien algo refiere
pero a todos ofrezco la frescura del agua,
la quietud vespertina,
y un apacible sueño donde se unen
el arco iris y el asombro de un niño.
Miro ahora hacia arriba y atrapo cada imagen.
De las ramas de los árboles cercanos
surgen oleadas de luz, cegadoras saetas
y este súbito roce de un instante perpetuo.


Los tres últimos poemas pertenecen al libro Historia del instante

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La diferencia que existe entre los hombres necios y los hombres de talento suele ser que los primeros dicen necedades y los segundos las cometen.
Mariano José de Larra

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2 comentarios:

  1. Hola Julio: qué maravillosos estos poemas, que no conocía.("hay algo que excede y a veces nos conduce hacia aqul todavía")Poemas para releer con imágenes que nos remiten a momentos luminosos.Muy logrdo.Saludos poéticos Irene Marks

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  2. Mi querida Irene:
    Muy agradecida por tus palabras. Siempre tan expresiva y clara en tus conceptos, me encanta!
    Mi abrazo y mi cariño
    Analía

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Analía Pascaner