miércoles, 24 de marzo de 2010

Andrés Bohoslavsky

-Desde algún lugar del mar-

Sabat

...……………“El Sabat es el día de la Luz, de la Ley, de tu Dios.
…...…………En él no harás trabajo alguno, sino buscarás la Luz,
……...………el Reino de Dios y todas las cosas te serán dadas”.
………...……Dios a Moisés en el Monte Sinaí

Ese domingo habíamos bajado al nivel F
de la mina
unos 300 metros abajo de la superficie
cuando sucedió la explosión.

Arrastrándonos como pudimos
Vladimir y yo logramos salir
justo cuando pasaba una procesión
que rogaba por las almas de los obreros.

Nos sacudimos la tierra de la ropa
nos pusimos presentables
hicimos un gesto de desesperación y alegría
a la columna que corría a abrazarnos;

lejos, el cura nos gritaba:
¡Fenicios, mercaderes!
¿Cuándo van a aprender a respetar
las Leyes Sagradas?


El pianista del Black Cat

………………………………Sólo el cambio perdura”.
………………………………Heráclito

……………………………………………………a María Teresa Andruetto

En aquellos años, en que trabajé en el cabaret Black Cat
conocí a Vlad
el pianista.
Tocaba blues como pocos.

Me llamaba la atención
que tocara allí
entonces decidí charlar con él
directamente.

Dijo que prefería estos lugares
a los teatros
y las putas del puerto, a las mujeres
de la ciudad

y luego siguió, contándome
sin parar
su declaración de principios.
Rabiosamente.

De eso hace 26 años
yo estudiaba música
y soñaba con tocar
en el Royal Center de Londres
con los grandes
con los mejores
y codearme con ese mundo
que imaginaba todo el tiempo.

Ahora, nuevamente me gano la vida en el Black Cat
y me preguntan
por qué elegí tocar acá
les digo que no sé
tal vez todo me recuerde a mi amigo Vlad.

¿O será que prefiero estas chicas
y no las burguesitas de la ciudad?


La Balada de la Bahía de los Tres Picos

………………………A mis amigos Paddy y Robert Gurney, que creen en mí.
………………………A Dylan Thomas, mi recuerdo intacto.

No sé por qué Dylan me empujó,
supongo que fue una broma
de esas que él sabía hacer.

Es poco lo que recuerdo de aquella noche
salvo mi caída al mar
la ropa mojada
los cigarrillos flotando entre las algas

el rumor de las olas
el fuego improvisado entre las rocas
y la vieja petaca, corriendo
entre los dedos.

Quisiera volver a esos días
donde devorábamos eternidad
donde el sueño de vivir
no nos había aniquilado.

Donde yo era feliz,
aún flotando ahogado en el mar.


No poema

Este no es un poema.

Incluso un poema malo
es una cosa seria.

Una palabra adecuada en este verso
resultaría fuera de lugar
en el sexto
entonces me pregunto por dónde empezar
y dónde terminar
este no-poema.

Mi espíritu de contradicción
me lleva lejos
y quiero decirte una sola cosa seria:
escribí un poema, aunque sea aterrador,
clavalo en la puerta de tu casa

a partir de ese momento
estarás libre de toda la gente
respetable,
la más inaguantable
que Dios ha creado


Los poemas pertenecen al libro El pianista del Black Cat y otros poemas (2007)

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Nunca se va con la cabeza tan baja
como cuando llueve.
En mi país
por las cabezas bajas
parece que lloviera desde antes del diluvio.

Julio Carabelli, de Jurisdicción de la lluvia

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2 comentarios:

  1. Qué poesía maravillosa. Me gustaron las tres pero me quedo con la del pianista del Black Cat, que me tocó el alma.Excelente Irene Marks

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  2. Gracias por tus palabras, querida Irene.
    Es buena poesía, movilizadora y profunda.
    Mi abrazo
    Analía

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Analía Pascaner