jueves, 11 de febrero de 2010

Gerardo Molina

-Canelones, Uruguay-

El Mate Amargo

¡Qué dulzura sin par la del amargo!
Para gustar su líquida fortuna,
atesorar su redondez de luna,
sus estrellas dormidas, hay un largo

camino de experiencia y sin embargo
igual se brinda, límpido como una
cantarina fragancia de laguna.
¡Qué dulzura sin par la del amargo!

¿Quién no le busca al alba o a la tarde?
Cuando principia a arder y cuando arde
el día con sus dones y querellas.

En su ropaje mi ensoñar envuelvo
y al fin del viaje cotidiano vuelvo
rico de redondeces y de estrellas.


Las mágicas palabras

Aquí, de pie,
sobre la fortificación última de la Bastilla,
convoco tus fantasmas libertarios
y un viento de banderas
acaricia mi frente.
Mientras, mi voz se une
a la tríada genial:
Liberté, Egalité, Fraternité.

Hoy la prisa y el vértigo,
París, te cercan insaciables.
Sólo yo, aquí,
inmerso en el misterio
siento que vuelve el fragor de la batalla
en lejanísimos ecos invencibles.
Y en un viaje sonámbulo
me arrastra sorprendente
-tras tus mágicas palabras redentoras-
un viento de banderas.

Aquí, de pie,
sobre la fortificación última de la Bastilla:
Liberté, Egalité, Fraternité.


Caminos

Muchos caminos anduve,
por muchos caminos voy,
pero siempre va conmigo
aquel que me lleva a Dios.


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Hay que ser remero antes de llevar el timón y haber navegado en proa y observado los vientos antes de gobernar la nave. Porque los años nos enseñan muchas cosas que, al comenzar cada uno de nuestros días, aunque tratemos, nunca conocemos.
Emisora radial FM Milenium

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Analía Pascaner