jueves, 11 de febrero de 2010

Eduardo Dalter

-Buenos Aires, Argentina-

……………Signos de Albor *
……………Versos y vientos de homenaje

Roberto Obregón

No alcanzó a escribir
……su último poema;
sólo pudo, en la noche,
……advertir
la grieta ciega que se
……abría
y el dolor de todos,
……que hizo suyo
a cada hora, en cada
……poro.
Y hasta el viento
……abismal
……oyó su canto.
Otra página, otra
……jornada,
extendida en zanjas,
……respiros, quetzales,
……pasadizos,
que los días quedaron
……guardando
para siempre.


Leonel Rugama

Jugaba al ajedrez y creía
……--nunca
dejó de creer-- y soñaba
……--nunca
cesó de soñar--. De sus
……poemas,
que en verdad no fueron
……tantos,
se desprenden un aire
……libre
y una necesidad de agua
……limpia.
Su corazón --se escucha
……firme--
saltaba en su pecho y
……traqueteaba
libertario. Escribió Túpac,
……escribió
Bolívar, escribió Sandino
……y escribió
el Che, como quien
……convida
una fruta, un camino. Y,
……como todos saben,
nunca se rindió.


Javier Heraud

En Lima, en Cañete
……y en Chiclayo
siempre se lo recuerda,
……también
en Córdoba y en la
……húmeda y dura
Buenos Aires. Con
……su candor
y su alegría única,
……fue
nuestro Rimbaud; o
……mejor:
el precoz rebelde
……francés
fue el Javier Heraud
……que dio
la Europa del febril
……movimiento
obrero en la calle.
……Los dos
soñaron reinventar
……la vida
con sus versos y
……entreversos.
Uno cayó de febril
……gangrena
en una pierna; el
……joven
bardo limeño, a
……orillas
del río de la Madre
……de Dios,
bajo las balas del
……ejército.


Jacques Viau

A avanzar y retroceder
……aprendió
de su familia que huía
……de la muerte
y atravesaba la frontera.
……Y aprendió
del llanto, lágrima por
……lágrima
y retazo por retazo,
……desde
Puerto Príncipe hasta
……los barrios
heridos del áspero dolor
……dominicano.
Recibió su herencia con
……los brazos
y el aliento, como quien
……abraza
un salvavidas, y se
……dispuso
a zurcirla como pudo
……en la más cruda
y caliente intemperie.
……Su aguja
quedó al rojo y sus
……hebras
tensadas trazaron un
……dibujo
que revela un pueblo
……de pie
en dura marcha.


* Signos de albor está dedicado a cuatro jóvenes poetas latinoamericanos, víctimas del terrorismo de Estado que décadas pasadas asoló a casi todo el continente, y cuyos versos aún estremecen y palpitan.
Buenos Aires, 2008.
Los dos primeros poemas fueron publicados por Casa de las Américas, La Habana, 2009.


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La indignación constituye uno de los motores más eficaces de los cambios sociales.
Eva Giberti

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2 comentarios:

  1. Eduardo, los leí dos veces, qué sensitivos y profundos, para qué decir que son muy buenos poemas si ya te lo habrán dicho en diversas oportunidades.
    Un abrazo
    Betty

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias por tu sentido comentario, Betty querida. Coincido, son intensos los poemas de Eduardo.
    Mi abrazo
    Analía

    ResponderEliminar

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Analía Pascaner