lunes, 16 de noviembre de 2009

Florencio Quesada Vanegas

-San José, Costa Rica-

Bajo la lluvia


………………A mi madre Ma. Asunción Vanegas Robles. Inmemoriam.

Regreso bajo la lluvia
y no escucho las palabras dentro de tus labios,
ni el chirrear de las mecedoras
con su vuelo nocturno.

Quizás estoy extraviado, no es ésta mi casa,
no veo el camino entre la sombra.
Quizás la lluvia borró el último horcón del espejo
donde se dibujó su andar.

La abrazo y le estampo un beso en su frente,
donde más de un sol fatigó sus ojos.
La abrigo con su luz y me confieso: Madre, te quiero.
Despierto y todo es un sueño.

No veo tu cuerpo balancearse por tu sonrisa,
persiguiendo la luz. Y tu río se desborda
por el tiempo: donde no hay regreso para los mortales.

Siguen tus ojos clavados como lunas,
atravesando mi alma. Impotente te miro.
El vacío de las cosas me sorprende,
apenas corre tu hálito por la puerta.

Sé que no estás con nosotros. En el instante del adiós
quedó tu huella y tu palabra entre los labios,
y tu mirada fija:
como dos luceros perdidos en mi llanto.

………………………………Del libro inédito Todo el invierno

……………* * *

El puerto

La noche es un largo brazo que nos corteja
con su manto de lunas.

Duele el infortunio de encontrar la mesa desierta,
la casa deshabitada

y el buen vino esperando la noche.


Contigo

Duele esta herida que no cesa de golpear
la noche. Profundo es el acantilado de su canto,
nos intimida su afilado cuchillo.

Los relámpagos en el muro
fotografían los miedos en el abismo
donde todo duele.

Juntos hemos visto el sol
vibrando sus cuerdas a pedazos.


……………Los dos últimos poemas pertenecen al libro Los cuervos (2007)

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El hombre que me da trabajo, al que tengo que sufrir, este hombre es mi dueño, llámelo como lo llame.

Henry George

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