lunes, 27 de abril de 2009

D.R.Mourelle

-Buenos Aires (Argentina)-

De una pose hasta una pose y de vuelta a casa

-Lo que pasa es que vos no sólo no tenés la más mínima conciencia social, sino que tampoco tenés piedad -dicho lo cual, se dio media vuelta de una manera que sonó como un portazo dado en el aire.
Mientras lo miraba irse, pensé en la suerte que tenía ese muchacho: una vida sin problemas en lo inmediato, sin ningún apremio familiar, ni de salud ni por accidentes ni por culpa de la maldad; tanto que le permitía hablar y escribir para condenar las injusticias y los crímenes que ocurrían al otro lado del mundo, y a quienes no levantaban su voz para imitarlo.
No obstante y por algún motivo que permanecía oculto para mí, no lograba envidiarlo; era una sensación visceral. Supongo que las tripas saben algo que yo no, recuerdo que pensé. Y me fui para el hospital a ver cómo andaba la Sofi.


Breve historia de la navegación

Vieron que la madera flotaba. Y les pareció lógico construir con ella sus barcos. Y así lo hicieron hasta que Arquímedes hizo flotar el hierro.
No obstante. Unos cuantos barcos se hundieron. Tanto hechos de hierro como de madera.
Leo e investigo. Y vuelvo a leer sobre el tema. Pero no he conseguido. Aún. Saber de cuál de esos materiales está hecho tu amor.


Aunque hoy no sea

Sentado en el banco de madera observo. La bici. El tobogán que hizo Adolfo. El monopatín. El cantero del costado con las plantas que otra vez se están saliendo de madre. El mueble esquinero sobre los caballetes y su vitrina siempre sucia. Los dos autos que desde hace tiempo no se usan. La manguera mal enroscada hacia el final de la tierra. Las piedras repartidas sin orden. El enano lavado por las lluvias que hace como si no supiera de mí. Las vainas que el único árbol arroja cada tanto (un árbol cuyo nombre alguna vez supe y ya no). La sillita en tonos de rosa y decorada con florcitas y perdida de su mesa. El otro banco tan distinto de éste y sin respaldo. Las dos macetas inmensas y vacías. Los cuatro faroles ganados por el óxido y uno solo capaz de encenderse. Aunque hoy no sea el día. Observo casi con voracidad. Para ver si descubro ese detalle entre la novedad y la ruina. Ese detalle que hace del valor lo que la polilla de un abrigo viejo.


El cuadro en la pared

Llora un dios y llora otro dios y llora otro más y las mujeres del barrio apuradas juntan el agua en un tacho y la sal en otro y dan gracias por el amor y bailan una sonrisa que los dioses levantan y usan para separar la tarde y la noche.


.....Textos tomados del sitio web del escritor: http://figuscuad.blogspot.com

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Nada grande en el mundo se hizo sin pasión.
Georg Hegel

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4 comentarios:

  1. Mis felicitaciones a Mourelle. Conozco muchos de sus textos y revistas (viejas ya) pero no a él. Y etos micocuentos particularmente el de la Historia de la navegación (y su línea final), una maravilla.
    Al igual que "Ese detalle que hace del valor lo que la polilla de un abrigo viejo." Una frase que da para un ensayo.

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  2. Gracias por tus apreciaciones, querido Luis.
    Un abrazo y mi cariño
    Analía

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  3. Gracias por pasar, Sergio.
    Un saludo cordial
    Analía

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Muchas gracias por pasar por aquí.
Deseo hayas disfrutado de los textos seleccionados en esta revista literaria digital.
Saludos cordiales
Analía Pascaner