miércoles, 8 de octubre de 2008

Alberto Darío Valenzuela

-San Nicolás, Buenos Aires, Argentina-

Decir mestizo

…………Coronado de espinas la identidad dormida entre los siglos,
recuesta el sueño de libertad perdida
sobre hojas blancas de la América profunda.
…………Desciendo una plegaria de voluntad dolida
al vientre inmortal de la Pachamama,
retengo sus latidos en el verso altivo,
significante y tibio del espíritu,
a bajar bebo una rima que renace en el salmo mestizo de mi poesía,
y sin embargo no alcanzan sus raíces
a despejar frentes de espinas
bordadas de silencio entre los siglos.

…………Con los miembros dispersos todavía,
soy sapucay herido recorriendo entre los vientos
los puntos cardinales de la tierra fecunda
en busca de tu nombre y el mío,
hermano de sangres derramadas,
de civilización y barbaries ensalzando nuestro ser,
Latinoamericano.
…………Soy la búsqueda de respuestas entre signos impuestos,
por la espada,
por la cruz,
por el mercado,
intentando que olvide la esencia del grito que reclama
una nueva existencia del nosotros.

…………Soy vocal abierta y consonante conjugándose en el rito,
la palabra inaudita reclamando alas,
el retornar de las plegarias abonadas
el vientre inmortal de las mujeres violadas de la tierra nueva.

…………Soy el verso anonadado entre ofrendas marchitas,
una rima sin nombre escudriñando aguas
verdaderamente benditas,
corrientes puras que enaltezcan la gracia de mi piel mestiza.

…………Soy caminante entre las lágrimas del tiempo,
Latinoamericano,
mojado de injusticias devengo en los ritos de la tierra conquistada,
bebo la esperanza del sur y del norte en las tierras mutiladas,
sostengo entre mis manos las migajas del después de la barbarie:
saberme hijo del sol,
retorno universal en el maíz que del seno de la Pachamama
me arranca a la existencia.

…………Sostengo entre mis manos las cenizas del imperio vencido
la civilización de la América profunda que se quedó sin voz.
…………Sostengo entre mis versos la cruz, la espada y la palabra,
soy Balam Quitzé e Inti,
soy Tupac, Cortez, algún Mendoza,
soy la fusión sin nombre,
el Fierro marginado,
la Pampa desangrando,
su costado abierto,
soy Malinche
descendiendo la identidad condenada a la intemperie,
un lugar impropio entretejido de ausencias,
injusticias del tercer mundo.

…………Celebro sin embargo las manos aferradas a la tierra
desafiar a la memoria entre mis versos,
la cotidianeidad del poema indígena en las venas,
a Adán y Eva, a lo que queda de España
comulgando la piel mestiza del Toba que se alza entre mis siglos,
honrar al realismo mágico deportando espinas
del cuerpo mutilado de la historia Latinoamericana.

…………Soy lengua que se disuelve
en el abecedario improcedente del espíritu,
la palabra recostada entre la hojas de mi árbol dormido,
lúgubre conjugar de vocablos y consonantes ortodoxos que no nombran.
…………Soy silencio absoluto
fuera del decir mestizo y cotidiano
del nombrar latinoamericano,
del decir incondicional de la poesía,
del decir mitológico de realidades recogidas de la América profunda.
…………Soy lengua Guaraní, Mapuche o Maya
enclaustradas en formas castellanas,
sin decir mestizo, soy la nada,
y me queda la poesía,
el realismo mágico para retornar al ápice de mi esencia,
para reencontrarme con el ser mestizo que deviene a la conquista.

…………Soy roca angular y heterogénea,
Seibo consagrado a resurgir de las cenizas,
la Argentina de plazas ensanchadas
de revoluciones sin glorias, ausencia de fíat consagrados,
la expectativa infinita de las madres de mayo
un reencuentro de la historia con los hijos coronados.
…………Soy selva chaqueña y montaña andina conjugados,
la omisión de otras memorias retornando
todos los rincones del recuerdo para los que olvidan
la última mañana del nativo libre.
…………Soy la libertad naciente,
soy las distintas caras de la esclavitud nacida en otras orillas.
…………Soy la teofanía originaria y fundante
en la desnudez de la palabra ajena
un antes y el después de ella en la poesía
una luz apagada entre las sombras,
el verbo impedido en cada sustantivo que no nombra.
…………Soy Colón, Garcilazo, Alberti,
la conjunción del universo en mi piel mestiza y en la pluma.

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3 comentarios:

  1. Aplaudo este gran y honroso poema de América. Tiene la belleza, la sensibilidad y el no olvido a la tragedia que duele.
    Víctor Hugo Tissera

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  2. Florencio Quesada Vanegas dijo...

    Alberto Dario Valenzuela, lleva el dolor en las manos, golpea el viento con los tambores del sol y la dignidad perdida de nuestra sangre de America. Lo felicito, es importante rescatar la tierra del condor desde las cenizas, cuando nos creyeron muertos.

    10 de octubre de 2008 1:56

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  3. Gracias Víctor y Florencio. Coincido plenamente con ustedes dos respecto a este intenso poema de Alberto.
    Un cariño
    Analía

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