miércoles, 10 de septiembre de 2008

Florencio Quesada Vanegas

Sumando estrellas

Aunque nos duela, continuamos arando la cordillera,
sin descanso doblaremos la espalda
contra esa luz que nos mira.

Madre, cuántos soles cruzaron la frontera
por la cumbre de tus manos al despuntar el horizonte.
Y tus redes de mar recogieron el alba de cada mañana
con la firmeza del cortés, amarillando tu camino.

Sin descanso, el fogón nunca dejó de arder alegría.
La pobreza siempre fue un desafío. Vencedores de su altivez
nos columpiamos por su cresta.

Madre, el río de octubre me abraza
junto a aquel árbol que sembramos en el patio.
Nos regaló su sombra y alimentó la mesa de todos
cuando el viento nos golpeaba.

Sólo dibujo tu sonrisa y los dolores de parto cuando me diste
el ser. Madre, fuimos dos desde aquel momento, compartiendo
tu sendero maternal.

La algarabía en el solar con todos mis hermanos, los gritos desde
las ramas del naranjo y el olor de las huelenoches como testigos.
Juntos golpeamos las ventanas de la noche.
Dos luceros orientaron el vagón en tránsito familiar.

Hoy es un día para sumar estrellas, en este tormentoso río de la
vida, fotografiar los colores del amanecer. En un abrazo,
empujar los sueños del sol que nos vio nacer.

…............................……………………27 de octubre, 2007

El hambre

¿Quién detendrá el caballo del hambre?
Cuando desbocado,
decapite la última espiga del planeta.

Y por la ventana,
asome
su desnudez la muerte.

Crecerá la orfandad
en el desierto del hombre.

Ellos: vivirán su eterna agonía,
colgados desde sus cenizas,
cuando el holocausto de la soledad
habite entre la oscuridad de sus ojos.


Florencio Quesada Vanegas - San José, Costa Rica

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Aunque viajemos por todo el mundo para encontrar la belleza, debemos llevarla con nosotros para poder encontrarla.
Ralph Waldo Emerson

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1 comentario:

  1. Florencio: "El hambre" un gran poema que duele, grita y se desangra. Ojala tu grito sea oído.
    Victor H. Tissera

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Analía Pascaner