miércoles, 6 de febrero de 2008

Dora Giannoni

Hamlet, convecino de la llanura
……………………………………….........……A Hamlet Lima Quintana (1)

Shakespeare inventó a Hamlet,
un personaje atormentado
por las dudas,
temeroso de ser asesinado,
que fingía locura,
inquieto por saber quién era...
Y Dios inventó otro Hamlet,
un ser iluminado
por los sueños,
deseoso de vivir
para ayudar a otros
porque sabía muy bien quién era.
Lo parió la llanura
y el horizonte
marcó su derrotero,
esa utopía
que lo hacía ponerse de pie
todos los días
y seguir caminando
escribiendo, soñando,
compartiendo con todos
el pan de la palabra
que brotaba de él
como dictada
desde un más allá,
el de sus ancestros
que le daba sentido
a su lucha cotidiana.
Hermano mío,
convecino de la llanura,
donde los dos vivimos,
tu ausencia me duele
porque añoro tu rostro de quijote
tu humor, tu ternura, tu sabiduría,
esos versos leídos por teléfono
apenas recién nacidos...
¡Qué privilegio!, ayer
hoy, ¡qué silencio!
Pero sé que estás
que estarás siempre
aromando la llanura
que te guarda
como esa “vasija de barro”
que cantabas.
Dios te puso en nuestras vidas
para ayudarnos a no dudar,
a no rendirnos
a seguir andando
en pos de un sueño
latinoamericano.
Y desde el misterio donde habitas,
iluminar la vida
y decirnos que “no hay que morir”
que la vida nos espera
para volver a empezar
cada mañana.

15/09/03
(1) poeta argentino, autor de la conocida Zamba para no morir, que se canta en toda América.

Dora Giannoni – Buenos Aires

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En los pueblos llamados primitivos, cuando un integrante de la tribu enfermaba, se le hacían cuatro preguntas:
¿Cuándo dejaste de bailar?
¿Cuándo dejaste de cantar?
¿Cuándo no quisiste escuchar más los cuentos que te contaban?
¿Cuándo empezaste a sentirte incómodo en el dulce territorio del silencio?
Emisora radial FM Milenium, Buenos Aires

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