miércoles, 7 de marzo de 2007

María Elena Walsh

Oración a la justicia

Señora de ojos vendados

que estás en los tribunales
sin ver a los abogados,
baja de tus pedestales.
Quítate la venda y mira
cuánta mentira.

Actualiza la balanza
y arremete con la espada
que sin tus buenos oficios
no somos nada.

Lávanos de sangre y tinta
resucita al inocente
y haz que los muertos entierren
el expediente.

Espanta a las aves negras
y aniquila a los gusanos
y que a tus plantas los hombres
se den la mano.

Ilumina al juez dormido,
apacigua toda guerra
y hazte reina para siempre
de nuestra tierra.

Señora de ojos vendados,
con la espada y la balanza
a los justos humillados
no les robes la esperanza.
Dales la razón y llora
porque ya es hora.


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En Aragón los ricohomes decían al rey: “Nos, que somos tanto como vos, y todos juntos más que vos, os elegimos rey y señor si guardáis las leyes y los privilegios, y si no, no”.
Luis Franco


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Analía Pascaner